Cristo de San Fernando

TRABAJO EN COMÚN Y DE TODOS

27 de Enero del 2022

"No adoro las imágenes", solo hay que adorar a Dios. Pero sí las "venero", por lo que la imagen me dice.

La iglesia así lo recomienda, leyendo el libro del Lev. 19, 4: "No se vuelvan a los ídolos, ni hagan para vds dioses de fundición; yo soy el SEÑOR su Dios".

De Dios no podemos hacer imágenes, de las personas, sí, pero no para adorarles. Venerarles, sí.

De Jesús, como hombre, hacemos imágenes, como ésta del Templo de San Fernando. Fue tallada por el escultor PAZ VÉLEZ, de la escuela Sevillana.

Al estar a gran altura, no es fácil acceder a él, sobre todo, para limpiar la escultura. Pues, viendo que pasaban y pasaban los años y la suciedad se apoderaba de ella, teníamos ese interés en hacerlo.

Y se hizo. Cuando hicimos la llamada general a limpiar el templo (aprovecho aquí para agradecer la colaboración que ha habido), y las imágenes, acudió un grupo de personas, y entre ellas, SILVIO, que se prestó a subir, ayudado por otros, y en medio de los ruegos, para que todo saliera bien, arriba subió, como lo demuestran las fotos. No solo limpió el Cristo, sino también el rellano o ménsulas donde están las flores y lámparas. ¡Hay que ver cómo salían los paños y la de baldes de agua a cambiar!. Solo sé decir: "GRACIAS, SEÑOR; GRACIAS, SILVIO".

Ya anteriormente, se había limpiado las imágenes de la Virgen del Carmen, la de San Isidro Labrador, los Viacrucis y la Cruz de entrada a la derecha. Aún faltan las imágenes de San Fernando, Santa Marta y la Virgencita de la entrada, izquierda.

Gracias al equipo colaborador para la limpieza de las imágenes: Silvio (el valiente escalador), José, Juana, Patricia y, humildemente, yo.

De todo hacemos constancia para bien de nuestra parroquia y de quienes nos visitan.

"No nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve" II Cor. 4, 18.

Detrás de la imagen hay un motivo para imitar y para seguir, es lo que no se ve, y a lo que le damos valor. Aunque también se lo damos a la escultura, para conservarla.

Gracias sean dadas a Dios, nuestro Padre y a su Hijo Jesucristo, que con la fuerza del Espíritu Santo caminamos, buscando y esperando lo que no se ve, a través de lo que vemos.

Un fuerte ABRAZO para todos. AMÉN.

Francisco González González